viernes, 29 de enero de 2016

El sol se solea

Maritina caminaba. Era noche cerrada al sol y la luna rielaba en la superficie del charco de mercurio, tan rápido parecía moverse por efecto de las ondas mercurias  que la pequeña entrecerraba los ojos para no marearse. Todo se movia alunizantemente, como en un mediometraje antiguo.  La luna se miraba en el reflejo hipnotizada y espantada de aquel vaiven  que le devolvían las mercuriales ondas (y que ella creía real). Creerse loca la apenaba profundamente, tan profundamente como solo la luna sabe apenarse (ya quisiera  el sol desolarse con aquella chispa honda del cuarto creciente)
 Bueno en realidad, bien quisera el sol crecer y consumirse como lo hace la luna a ratos como los gatos. Pero no puede. Él solo puede estar fijo, clavado en medio de cientos de planetas de segunda que danzan el minué que les da la real gana mientras él se sostiene sobre su eje inmóvil e intocable, Cálido o abrasador, inconfundible siempre.  El pobre sol solo puede estar soleado, sin atisbo de sombra, sin que la soledad le solee el brillo ni le mengue el ardor. Luna no sabe que a veces  se esconde detrás de alguna nube negra gato cuando le atacan mucho los soplos del viento y el corazón zozobra, aunque curiosamente  sea  la nube la que  llora sus penas. Como si ella no tuviera propias, llueven las propias y las del sol que no sabe llorar sino por ojo ajeno.

Aquella medianoche Luna estaba obligada a  regalar una noche de amor, pero no encontraba quien la quisiera tan ocupadas estaban las criaturas en sus quehaceres  y para colmo de males el mercurio la mareaba como si hubiera bebido vino y besos. Maritina le oyó un suspiro que holló la tierra de tan profundo.Luna se percató de su presencia y dejó caer el hilo de plata con el vale de amor. Maritina casí se desmaya cuando el hilo ya incandescente al entrar en su atmósfera por fricción con la atmósfera le golpeó en el cogote. Sin saberlo era la agraciada del premio selénico. Qué extraña me siento, qué pasa por mí pecho en estos momentos. Es como si alguien hubiera limpiado el aire.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Anden.

 Andear convirtió la espera impaciente en paciente espera. Camina reflexionando tranquila, lenta y fuera de ella y de sí. No necesita medir el tiempo, ni este le incomoda o la apresura. En su mano bailando entre  los dedos el billete de la tarde de tarificación especial sin recargo en la recamara y sin retraso.

 Y desde el andén, sobre el andén y hacia otro andén se dirige en el momento exacto desde la vida, para otra vida, contra la vida. como un destello en un destello sale al encuentro sin tardanza ni olvido y ejecuta o acata según interese, la orden de un superior en  jerarquía con quien negocia invariablemente desde la calma.

Cae el billete de tren entre las vías. Impreso, como un crespón negro, el horario exacto: siete kilómetros antes de la estación.

Como siempre fiel, segura, condecorada y llena de curvas, "la prisa" trabaja con calma para llevarse rápidamente aquello que lentamente la vida hizo crecer y  que la muerte espera.  

Desde el andén de un pueblo sin estación, la solidaridad llega sin horas.

http://goo.gl/Bl84AR

miércoles, 31 de julio de 2013

Cerracidio.

Decidió con la  razón que daba el temor que no podía darle capricho al amor para establecerse en el territorio fértil de su campo de sentimientos y comenzó a idear un estrategia para sacarle de allí sin exponerlo demasiado. Al fin y al cabo también le afectaba. Sin embargo, el afecto no afectaria a su vida, un capricho no cambiaría su rutina, no lograría alterar sus hórmonas con besos y caricias y por supuesto no descontrolaria la estabilidad de tergal. Aquella zona de confort tal vez le aburriera un poco, fuera algo insípida, pero era zona de seguridad que más dentro que cerca se encuentra con la felicidad de las  muñecas rusas.

 En un momento de luz especial, de lucidez,  se dio cuenta de que si cerraba poco a poco las entradas al corazón del loco sutil y vital que la  ilusión taquicardeaba, este acabaría por no poder acceder a la llama sagrada y secreta, y todo estaría bien atado. Buscó cuerda.

Aquel loco era un misterio para sí. Un camino a desbravar por las mansas horas, un  conjunto de bienes que vienen

Un día y otro día dolía estar y no estar, querer y no poder no querer. Entre tanto, una vuelta de cuerda comenzó a cerrar válvulas de arteria. Apretó, como un torniquete que cerrara pasos de  vida que procuraran encuentro. Tanto cerró y apretó que una asfixia prepotente se hizo fuerte entre su corazón y su cuero. Tan cerrados quedaron sus ojos por el proposito de no respirar que ni se cercionó de que el paisaje se ahogaba  y entre la  angustia del azul se desprendía un verde que no sostenia la luz.

 No ahoga, no asfixia, no aflige el amor que llega de afuera; ahoga, asfixia y aflige el amor encerrado entre los muros de nuestro corazón. Ahoga aquello que no queremos dar, aquello que celosamente guardamos para nosotros, aquello que no se atreve, aquello que no crece, que  no se comparte,  el miedoso que inspira desde adentro todo el aire y lo esconde para sí, que cierra la espita de salida para no perder ni un suspiro. Para guardar el aire  nos lo encarcela y  nos mata para salvar la vida. El que esconde el "talento", el que suspira por certezas, el tonto que nos quiere tanto...

Le encontraron pocos días después lleno de  días sin estrenar, llena la vida  de un  azul amoratado explicación. Morado de sí mismo.  El informe forense aclaró la razón de la muerte, pero no encontró el porqué:  Suicidio por cerrazón en campo abierto.

viernes, 21 de junio de 2013

Viva el verano...!

Llega el verano y debe ser, como dicen por ahí quienes todo desarman, pesan, miden y explican la vida con fórmulas químicas o físicas, que la energia vital, las ganas de vivir se multiplican en estos días por el mayor numero de horas de sol, por el aumento de la temperatura y su repercusion en el material cuerpo y debe ser del todo cierto. Pero una parte de aquello a lo que aún no le han puesto peso o medida anda tomando el sol y silbando desde la por la mañana temprano. https://www.youtube.com/watch?v=dvgZkm1xWPE&feature=player_detailpage

martes, 4 de junio de 2013

Dos

Normalmente, yo que vivo contenta y con un acierto de paz razonable, siento que empuja desde dentro un destello de tristeza permanente. Y no soy triste, pero se recrea en mí una necesidad de interiorizar casi diaria. Alegría y tristeza pueden sembrarse y germinar en el mismo suelo y cada una da su fruto en el momento propio.El mismo sol las ilumina, la misma agua las riega, el mismo cuidado deposita sobre ellas su mirada agradecida. Y pueden convivir placidamente. Una ama en la otra lo que de diferente es y se valoran al unisono. La alegria le canta canciones de swing rápido y ligero y la tristeza entona fados y sonatas de luna. Siempre que no llegue el miedo, pasean tranquilas y yo diría que hasta felices y equilibradas.