viernes, 29 de enero de 2016

Respira.

Maritina caminaba sin luz de luna, sin aliento, sin pausa cuando a lo lejos reconoció la figura estrambótica de ClaudioAzul Clarinete y escuchó su zumbido alterador. Claudio trataba de atravesar el papel de la realidad y se daba de bruces con la imaginación subiendo cada vez más alto en sus fantasias para caer al asfalto una y otra vez como una pelota loca. Sin descanso.
¿Qué pretendes hacer Claudio insolente 'sin sol saliente'?
 Maritina acostumbrada al zumbido de su chachara insilente conocía bien a su amigo.
 ¿Aislarte de la realidad? Mira que pasar al otro lado del muro por entero está penado  por la suerte con la muerte. Ya sabes que en el más para allá de nuestro mundo hay paredes de cristal tan altas que no necesitan techo pq el ambiente es anerobio y solo puedes mantenerte allí el tiempo exacto del aire que llevas aspirado y retenido. Unos cinco segundo más o menos, si no sales inmediatamente, te ahogas. Ya sé que es muy grato el mundo de la fantasía, que en ella  todo es maravilloso y perfecto. Caes y te salva una princesa, o vuelas sin que jamás falle el motor del ala izquierda, luce el sol los días de fiesta y llueve a gusto de cada cual,  pero recuerda: no tienen aire y no se puede respirar, solo puedes sumergirte o emergerte por poco tiempo. Yo te entiendo Claudio Azul, allí respira tu esperanza que es verde y no indantreno, pero no se mantiene sin oxigeno tu vida y el oxigeno esta aquí, donde la realidad a veces es tan dura. Pero hay aire y tu lo que necesitas es respirar. La imaginación da ilusión a todo pasto pero la fantasía como los fantasmas con cadena corta y a bocanadas.
 Recuérdalo.

El sol se solea

Maritina caminaba. Era noche cerrada al sol y la luna rielaba en la superficie del charco de mercurio, tan rápido parecía moverse por efecto de las ondas mercurias  que la pequeña entrecerraba los ojos para no marearse. Todo se movia alunizantemente, como en un mediometraje antiguo.  La luna se miraba en el reflejo hipnotizada y espantada de aquel vaiven  que le devolvían las mercuriales ondas (y que ella creía real). Creerse loca la apenaba profundamente, tan profundamente como solo la luna sabe apenarse (ya quisiera  el sol desolarse con aquella chispa honda del cuarto creciente)
 Bueno en realidad, bien quisera el sol crecer y consumirse como lo hace la luna, a ratos, como los gatos. Pero no puede. Él solo puede estar fijo, clavado en medio de cientos de planetas de segunda que danzan el minué que les da la real gana mientras él se sostiene sobre su eje inmóvil e intocable, Cálido o abrasador, inconfundible siempre.  El pobre sol solo puede estar soleado, sin atisbo de sombra, sin que la soledad le solee el brillo ni le mengue el ardor. Luna no sabe que a veces  se esconde detrás de alguna nube negra gato cuando le atacan mucho los soplos del viento y el corazón zozobra, aunque curiosamente  sea  la nube la que  llora sus penas. Como si ella no tuviera propias, llueven las propias y las del sol que no sabe llorar sino por ojo ajeno.

Aquella medianoche Luna estaba obligada a  regalar una noche de amor, pero no encontraba quien la quisiera tan ocupadas estaban las criaturas en sus quehaceres  y para colmo de males el mercurio la mareaba como si hubiera bebido vino y besos. Maritina le oyó un suspiro que holló la tierra de tan profundo.Luna se percató de su presencia y dejó caer el hilo de plata con el vale de amor. Maritina casí se desmaya cuando el hilo ya incandescente al entrar en su atmósfera por fricción con el oxígeno le golpeó en el cogote. Sin saberlo era la agraciada del premio selénico. Qué extraña me siento, qué pasa por mí en estos momentos? Alguien ha limpiado el aire?
Dicen que es pasajero. Claro que eso solo sucede cuando se busca  y no cuando se encuentra. Cuando se encuentra dentro de uno y de una que se regalan sin impuestos  y sin  perspectiva de interes compuesto y cuando cae de la luna, o del cielo, claro está.